Un ordenador que tarda varios minutos en arrancar, se bloquea al abrir varias aplicaciones o funciona lentamente puede convertirse en un problema, especialmente si lo utilizas para estudiar, trabajar o jugar.
Antes de comprar componentes nuevos o cambiar de ordenador, merece la pena revisar algunos ajustes. En muchos casos, el exceso de aplicaciones al inicio, la falta de espacio o los programas que consumen recursos en segundo plano pueden afectar al rendimiento.

En esta guía encontrarás varios consejos para mejorar el rendimiento de tu PC con Windows sin gastar dinero y sin necesidad de tener conocimientos avanzados de informática.
1. Desactiva los programas que se inician con Windows
Uno de los motivos por los que un ordenador puede tardar mucho en arrancar es que demasiadas aplicaciones se abren automáticamente al encenderlo.
Algunos programas necesitan iniciarse con Windows, pero otros pueden esperar hasta que los utilices.
Para revisar cuáles se ejecutan al arrancar:
- Pulsa las teclas Ctrl + Mayús + Esc para abrir el Administrador de tareas.
- Busca el apartado «Aplicaciones de inicio».
- Revisa la lista y comprueba qué programas tienen un impacto elevado.
- Desactiva los que no necesites que se abran automáticamente.
No desactives aplicaciones si no sabes para qué sirven. Deja activados los componentes de seguridad y los programas que necesites desde el inicio.
Este cambio puede reducir el tiempo de arranque y evitar que el ordenador consuma recursos innecesariamente.
2. Libera espacio en el disco duro o SSD
Cuando la unidad de almacenamiento está casi llena, pueden aparecer problemas de rendimiento y dificultades para instalar actualizaciones.
Windows incluye herramientas para localizar archivos temporales y otros elementos que puedes eliminar.
En Windows 11, sigue estos pasos:
- Abre Configuración.
- Entra en Sistema y después en Almacenamiento.
- Revisa el apartado de archivos temporales.
- Selecciona únicamente los elementos que quieras eliminar.
- Confirma la limpieza.
También puedes desinstalar aplicaciones que ya no utilices y mover fotografías, vídeos o documentos grandes a otra unidad.
Ten cuidado al borrar archivos: revisa siempre qué estás eliminando y no borres documentos personales que quieras conservar. Si necesitas eliminar elementos de la carpeta Descargas, comprueba su contenido antes de hacerlo.
Puedes consultar la guía oficial de Microsoft para liberar espacio en Windows.
3. Cierra las aplicaciones que consumen demasiados recursos
Tener muchos programas abiertos al mismo tiempo puede ralentizar el ordenador, especialmente si dispone de poca memoria RAM.
Para identificar qué aplicaciones están utilizando más recursos, abre el Administrador de tareas con Ctrl + Mayús + Esc.
En el apartado de procesos podrás consultar el consumo de CPU, memoria y disco. Si una aplicación está utilizando muchos recursos y no la necesitas, guarda tu trabajo y ciérrala normalmente.
No finalices procesos del sistema solo porque aparezcan en la lista. Algunos son necesarios para que Windows funcione correctamente.
Si el ordenador se ralentiza especialmente cuando abres muchas pestañas del navegador, prueba a cerrar las que no estés utilizando y comprueba si mejora el rendimiento.
4. Mantén Windows actualizado

Las actualizaciones pueden incluir correcciones de errores, mejoras de estabilidad y soluciones relacionadas con el rendimiento y la seguridad.
Para comprobar si tienes actualizaciones pendientes, abre Configuración y entra en Windows Update. Desde ahí podrás buscar e instalar las actualizaciones disponibles.
Es recomendable mantener también actualizados los programas que utilizas habitualmente y los controladores cuando exista una actualización apropiada para tu equipo.
Evita descargar controladores desde páginas desconocidas o utilizar programas que prometen actualizar todos los componentes automáticamente sin explicar qué van a instalar.
Si una actualización requiere reiniciar el ordenador, guarda primero tus documentos y cierra las aplicaciones abiertas.
5. Comprueba si tienes malware
No todos los ordenadores lentos tienen un virus, pero algunos programas maliciosos pueden consumir recursos, mostrar publicidad no deseada o realizar actividades sin que el usuario lo sepa.
Windows incluye Microsoft Defender, que permite comprobar el estado de la protección y realizar análisis de seguridad.
Para iniciar un análisis rápido:
- Abre Seguridad de Windows.
- Entra en Protección contra virus y amenazas.
- Selecciona Análisis rápido.
- Sigue las indicaciones si se detecta alguna amenaza.
También conviene revisar las extensiones del navegador y desinstalar aplicaciones desconocidas si tienes motivos para sospechar que no son legítimas.
No descargues supuestos limpiadores desde ventanas emergentes que anuncien que tu ordenador está infectado. Accede a las herramientas de seguridad desde Windows o desde la página oficial de su proveedor.
6. Reinicia el ordenador de vez en cuando
Si utilizas el PC durante muchas horas y abres aplicaciones constantemente, reiniciarlo puede ayudar a resolver determinados problemas temporales.
El reinicio cierra procesos y permite iniciar de nuevo los servicios del sistema. Puede ser útil cuando notas que el ordenador se ha vuelto lento después de utilizarlo durante mucho tiempo.
Eso sí, reiniciar no soluciona todos los problemas. Si el rendimiento sigue siendo bajo, tendrás que comprobar otros factores, como el espacio disponible, las aplicaciones instaladas o el estado del hardware.
Antes de reiniciar, guarda todos los documentos y asegúrate de no tener tareas importantes en curso.
7. Ajusta los efectos visuales de Windows
Las animaciones y algunos efectos visuales pueden consumir recursos del sistema. En ordenadores antiguos, reducirlos puede mejorar ligeramente la respuesta de la interfaz.
En Windows puedes buscar en el menú Inicio la opción «Ajustar la apariencia y el rendimiento de Windows».
Desde esa ventana podrás modificar los efectos visuales. Si eliges priorizar el rendimiento, Windows reducirá determinados efectos para favorecer la respuesta del equipo.
La diferencia puede ser pequeña en ordenadores modernos, pero merece la pena probarlo si tu PC tiene recursos limitados.
Recuerda que este ajuste afecta principalmente a la apariencia y no convierte un ordenador antiguo en uno nuevo.
8. Comprueba si el problema está en el hardware

Si has probado los ajustes anteriores y el ordenador sigue funcionando lentamente, puede que exista una limitación de hardware.
Por ejemplo, un equipo con poca memoria RAM puede tener dificultades al utilizar muchas aplicaciones al mismo tiempo. Un disco duro mecánico también puede hacer que el arranque y la apertura de programas sean más lentos que en un SSD.
Antes de comprar nada, identifica qué componente está limitando el rendimiento. Puedes consultar las especificaciones del ordenador desde la configuración del sistema y observar el consumo de memoria, CPU y disco en el Administrador de tareas.
Si el equipo es muy antiguo, las mejoras gratuitas pueden ser limitadas. En ese caso, una ampliación de memoria o un SSD podrían ser opciones a valorar, siempre que sean compatibles y compensen económicamente.
No necesitas comprar componentes por el simple hecho de que el ordenador vaya lento: primero conviene identificar la causa.
Preguntas frecuentes sobre cómo acelerar un PC
¿Cómo puedo acelerar mi ordenador gratis?
Empieza por desactivar aplicaciones de inicio innecesarias, liberar espacio, cerrar programas que consumen recursos y comprobar si existen amenazas. Son medidas sencillas que pueden mejorar el rendimiento en determinados equipos.
¿Es recomendable utilizar programas para limpiar el PC?
No siempre son necesarios. Windows incluye herramientas para liberar espacio y administrar las aplicaciones de inicio. Desconfía de los programas que prometen aumentos extraordinarios de velocidad o muestran alertas exageradas para convencerte de pagar.
¿Tener muchos archivos hace que el ordenador vaya lento?
No necesariamente. Tener muchos documentos no ralentiza por sí solo el ordenador si hay espacio suficiente. El problema puede aparecer cuando la unidad está casi llena o cuando existen procesos que consumen demasiados recursos.
¿Qué hago si mi ordenador sigue lento después de optimizarlo?
Comprueba el uso de CPU, memoria y disco, analiza el equipo con una herramienta de seguridad fiable y revisa si el problema comenzó después de instalar algún programa. Si continúa, puede ser necesario realizar un diagnóstico técnico.
Conclusión
Mejorar el rendimiento de un PC no siempre exige gastar dinero. Revisar las aplicaciones que se abren al iniciar Windows, liberar espacio, cerrar programas innecesarios y mantener el sistema actualizado son medidas que pueden ayudar a que el equipo funcione mejor.
Lo más importante es realizar los cambios con cuidado y comprobar qué mejora realmente el rendimiento de tu ordenador. Si después de estas comprobaciones sigue funcionando lentamente, investiga la causa antes de comprar componentes o instalar herramientas de optimización.
Con unos minutos de revisión puedes detectar problemas sencillos y aprovechar mejor el ordenador que ya tienes.